Psicoanalista y Psicologa Malaga

No hay excusas


Ya no es moderno decir "no voy al psicólogo porque eso es para locos", "lo mío no es tan grave", "ya se pasará (aunque la situación lleve varios años igual)". ¿De verdad creen que para ir al psicólogo hay que alucinar con cuchillos o demonios, o hay que haber intentado suicidarse, o te tienen que haber ocurrido mil desgracias?

Cualquier situación vital es un buen motivo para consultar a un psicólogo, no sólo cuando uno padece una grave enfermedad, también cuando uno va a tener una entrevista de trabajo, un examen, o ha tenido una pelea con su pareja, etc.

Muchas veces, ante las situaciones de cambio, en lugar de reaccionar con alegría y satisfacción, se reacciona con sufrimiento y ansiedad. Así que ante situaciones como éstas: matrimonio, divorcio, paternidad, frigidez, comienzo y finalización de estudios, inhibiciones de la sexualidad, incorporación al mundo laboral y cambio laborales, problemas de pareja, jubilación, adolescencia… cualquiera puede acudir al psicólogo a expresarse, elaborar dudas, darse cuenta de que esta dentro de un proceso, que hay otras formas de vivir.

Muchas veces, si observamos a nuestro alrededor o incluso a cada uno de nosotros, podemos ver cómo la gente vive envuelta en sufrimiento, como si la vida sólo se pudiese concebir desde la desgracia y el dramatismo ¿Y de verdad la vida lleva implícita tanto sufrimiento? ¿No será, tal vez, que no sabemos vivir? No existen manuales de vivir, ni de morirse, ni de educación… pero si existe la implicación, las ganas de crecer, la calidad de vida, los libros, el conocimiento, las relaciones sociales, gente mayor, gente pequeña, la ciencia. De la misma manera que no puedo verme la espalda completa si no es con la ayuda de un espejo, tampoco puedo verme el "alma" (aparato psíquico) si no es con la ayuda de un experto.

El tratamiento psicoanalítico puede ayudar a aquellas personas que sufren, operando en el sujeto para transformar una situación sufriente en otro tipo de situación donde el sufrimiento no tiene cabida, y sí la producción de goce. El psicoanalista Jacques Lacan habla de rectificar el goce, ya que el ser humano, por paradójico que resulte, siempre goza aún cuando esté enfermo, de día o de noche, goza todo el tiempo. Por eso que en el tratamiento psicoanalítico se trata de rectificar ese goce, no de que no goce, sino de que el sujeto goce con otra cosa que no le haga sufrir.

El tratamiento psicoanalítico podemos considerarlo como un proceso de trabajo, donde hay que poner las condiciones para que funcione. Al paciente lo único que se le pide es que asocie libremente, que realice el trabajo de decir todo lo que pase por su mente. El tratamiento psicoanalítico no es sin trabajo. Menassa dice que las personas gozan más cuando se utilizan más palabras. El amor se revitaliza y las enfermedades se curan con palabras. Hay gente que retrasa su muerte nada más que para tener una conversación. ¿Por qué? Porque el goce verdaderamente humano es poder decir y hacer lo que las palabras construyen a mí alrededor.