Psicoanalista y Psicologa Malaga

No quiero estar solo

Superado el drama de la soledad,
un hombre puede ser todo lo grande que quiera.
Pensamiento Grupo Cero


Querido miedoso,

Vengo a cuestionarte la soledad. Porque, ¿qué es estar solo? Que vivas solo o que seas independiente no significa que estés solo. Cada vez que me dices que estás solo, estás eliminando a mucha gente a la vez: compañeros del trabajo, amigos, familia, conocidos, al que te despacha el pan, los vecinos…

La única soledad que existe es ante la muerte, porque está claro que nos morimos de uno en uno. Hay veces que no se puede pedir compañía, porque nadie puede vivir las mismas sensaciones que tú. Darte cuenta de que estás solo, es darte cuenta de que eres mortal.

Una vez descubierto que vamos a morir, mejor vivir inteligentes, emprendedores, divertidos, porque crecer no significa morir. Hay quien cree que crecer y tener experiencia es sinónimo de hacerse viejo y por lo tanto, de morir. Pero aunque te quedes estancado, enfermito, sufridor, tontito, igualmente te mueres.

No te asustes tanto, ni hagas tanto drama de la soledad. Porque de tanto negar que no quieres estar solo voy a empezar a pensar que sí quieres estar solo. Es cierto que hay que saber estar solo, pero no se trata de renunciar a la compañía, sino de saber cuándo es tiempo de cada cosa, y ahí se juega la salud. Consideramos sano al que sabe cuándo puede estar acompañado, y consideramos enfermo al que quiere estar acompañado en un momento inadecuado y ello le cuesta un berrinche o una enfermedad. La diferencia entre ambos, no es que la persona sana desee y la enferma no, sino que la persona sana desea a su tiempo, en el momento oportuno, en el tiempo preciso, con las personas apropiadas. Son capaces de postergar un deseo para realizarlo en un momento más conveniente.

A veces la compañía es mejor pagarla, porque muchas veces los favores salen más caros, o mejor dicho, son más costosos. Por ejemplo, por no pagar a una modista le pido a mi amiga que me suba el dobladillo y luego ésta se lo cobra con creces: "llévame a no sé dónde", "acompáñame a tal sitio", "hazme un favor…"

Para decirte adiós hoy te doy un juego de palabras, el valor de las preposiciones:
Lo que ha sido desde siempre no tiene porque ser para siempre.

P.D. La soledad se hace añicos si uno tiene palabras para hablar. Te brindo un fragmente de un poema de Nazim Hitmet

Con este calor amarillo pienso en ti
en la habitación de un hotel con este calor amarillo pienso en ti
y me despojo de mi soledad
mi soledad que se parece un poco a la muerte.