Psicoanalista y Psicologa Malaga

 

¿Ovejas negras o diferentes?

Yo buscaba personas como yo y me perdí.
(M.O.M)
Rara vez miramos al común denominador, lo que tenemos en común.
Más bien miramos hacia aquello en que somos diferentes,
de modo que podamos odiarnos y matarnos los unos a los otros.
(Fritz Perls)


Es común la frase "todos somos diferentes", tan común que a veces no se repara en su significado y se torna como frase sin sentido.

Todos somos diferentes. Y en la medida que se toleren las diferencias, las distancias entre yo y los demás, todo será distinto, tal vez más fácil. Esto quiere decir que no hay dos formas de hacer la vida iguales, ni dos formas de resolver iguales, ni dos formas de amar iguales, ni dos formas de ser feliz iguales… por eso, si busco personas como yo, a mi imagen y semejanza me pierdo, me enfermo.

Muchas relaciones, de pareja, de amistad, padres-hijos, fracasan porque alguno de los miembros o bien los dos, esperan que el otro haga igual o parecido a él mismo. Es decir hay quien se enfada porque el otro le ama de otra manera, le ama de forma distinta a lo que él mismo espera. No sólo hay que respetar que el otro no ama como yo, sino que también me tengo que respetar a mí mismo por amar de otra manera. Porque muchas veces no sólo crea problemas que los demás son "raros", sino que también es fuente de sufrimiento que uno mismo sea "diferentes". Hay quien padece, bien porque no participa de los gustos de la mayoría, bien porque está sometido a la mayoría y no se atreve con sus criterios.

Cualquier forma de vida es respetable y es un estilo de vida, aunque cada modalidad tenga unas consecuencias y no otras. No se trata de que esto sea mejor o peor que aquello, se trata más bien de que es diferente. Por eso no hay que juzgar ni tener prejuicios, más bien hay que tener libertad para elegir.

Otra forma de perderse es rechazar al mundo para quererse a uno mismo más, o rechazar al mundo para no aceptar que soy distinto. Dice el mito de Narciso: "Para castigar a Narciso, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se apasionara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas". Cuando no puedo amar a los demás es porque sólo me puedo amar a mí mismo, excluyo del mundo a cualquiera para poder amarme. De esta forma corre riesgo la salud psíquica.

No hay que confundir el narcisismo y quererse a uno mismo. El primero puede llegar a excluir el mundo, en cambio el segundo es un pilar básico para nuestro bienestar.