Psicoanalista y Psicologa Malaga

PASO DE TODO

No sé por qué, esta mañana me acordé de cuando tenía cinco años. Entonces, si quería salir a la calle y me decían "ahora no, más tarde cuando terminemos de recoger", yo quería ¡ya! Y lloraba de forma histérica hasta que el cansancio podía conmigo. Como yo quería, y cuando yo quería, o me enloquecía. Supongo que no entraba en razones porque los principios que rigen la vida de un niño son inmediatez y coincidencia de la realidad con lo que se piensa.

Menos mal que uno de mayor entiende que las cosas no pueden ser siempre ni cuando ni como queremos. ¿O uno de mayor sigue sin entender esas cosas? ¿Alguien puede pensar que los adultos cogen berrinches?

- María 50 años. Cada domingo cuando su hijo no puede ir a verla se deprime durante tres días. Justifica que eso no puede ser, que su hijo es muy malo y que no la quiere.
- Fernando 30 años. Llama a su novia perra judía durante horas, cada vez que esta no le coge el teléfono en horas de trabajo. A consecuencia de esto se monta películas de celos que le crean mucha angustia.
- Carmen 45 años. Cada vez que a su marido le surge una reunión de fin de semana y no puede ir a la casa de campo le entran migrañas y también dice que su marido no la quiere.

Cualquiera diría que coger berrinches como antaño es una forma de rejuvenecer.

A mí, mi amiga Laura me dice que paso de todo y mi novio me dice que qué poca sangre tengo, que él no puede estar con una tía que pase de todo.

Me dicen que paso de todo porque no hago igual que María, ni Fernando, ni Carmen. Me lo dicen porque cuando algo no sale como estaba planeado yo hago otro plan y no lloro durante tres horas. Me lo dicen, porque cuando mi madre me exige cosas como si tuviese 12 años y medio, le digo que no es el momento y no despotrico de ella con casi todo el que me encuentro. Me dicen que paso porque un compañero me critica y no se lo devuelvo.

Lo que ocurre es que acepto las cosas como pasan. Es típico a edades infantiles coger una pataleta cuando las cosas salen distintas a como uno quiere. Y es típico para los actores resolver con un exceso de dramatismo las mismas situaciones.

A ver, no es que yo sea calladita, ni tonta, ni me quedo indiferente. Pero como dicen los cánones de la salud, deseo a su tiempo, en el momento adecuado, en el tiempo preciso, con las personas apropiadas. Soy capaz de postergar un deseo para realizarlo en un momento más conveniente. Y esto no es "paso de todo".