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Desbordo cansancio, pero mi último análisis de sangre dice que todo está perfecto. Ni anemia, ni colesterol, ni otras cosas que tampoco sé lo que son. ¡Qué pena! No tengo nada que justifique este cansancio. No tengo nada, no tengo nada, no tengo nada, no tengo Esa debe ser la frase que se ha debido quedar vagando por mi conciencia y seguramente por mi inconsciente varios días, o varios meses, o tal vez una vida. Porque llevo precisamente, toda una vida cansada y nunca he tenido ningún problema físico aunque haya puesto mi empeño en encontrarlo. Me estoy dando cuenta, que ese "no tengo" lo he debido hacer extensible a todos los aspectos de mi vida. Porque tenga lo que tenga es como si no tuviera suficiente o no tuviera nada. Y así voy despreciando mi alrededor. Descartadas entonces las causas físicas sólo puedo pensar ya una cosa. Algo en mi mente no anda como tiene que andar. Y la verdad, no sé si es mejor tener el cuerpo enfermo o la mente. Nunca hasta ahora había encontrado las palabras exactas que pudieran contar todo lo que yo estaba haciendo con mi vida. Pero esta mañana leyendo a Rimbaud aparecieron: "Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié [ ] Me lancé sobre toda alegría, para estrangularla, con el salto sordo de la fiera". Me han impactado tanto esas frases que me planteo que algo tendría que cambiar en mí. ¿¡Alguien ha sido capaz de amargarse con la Belleza!?¿¡alguien que quería estrangular la alegría!? Me parecía que esas frases estaban hablando de mí. Hay días que yo no paro de sumarle tristeza a la tristeza y lo que es bello llego a verlo feo. El amor, los amigo, la lectura, el sol, el desayuno, la música todo amargo. Me pregunto que límites somos capaces de vencer, tal vez si no fuéramos tan osados de traspasar ciertos límites los males serían otros. Se me acaba de ocurrir que por similitud no sólo se trata de demarcar a la tristeza, también demarcar a la alegría, los encuentros, lo que uno recibe, lo que uno da. Demarcar como medida de precaución para no llegar a la extenuación. Estoy entendiendo que ir más allá de lo permitido es agotador, ¿será ese mi cansancio? Ahora mismo, a las 9:33 de la mañana, es uno de esos días donde mi mirada ha vencido todo límite. Pondré límite a esta melancolía de las 9:33 con un buen bocadillo de jamón serrano.
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