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USTED TIENE QUE ELEGIR El diccionario dice que elegir, es escoger, preferir a alguien o algo para un fin. En la posibilidad de elegir está implícita la libertad. Dice Savater que "el ser humano está condenado a la libertad, a tener que elegir". No elige igual una persona que goza de salud psíquica que una persona neurótica. No elige igual quien conoce no todas, pero sí muchas de las posibilidades reales, que quien elige entre opciones imaginarias o fantaseadas. Cada cual puede elegir la opción que más le guste. Es decir, cada uno es libre de hacer lo que quiera. Pero nadie debe creer que da lo mismo qué opción se escoja, porque no da los mismos resultados elegir una opción que otra. Por ejemplo, un médico privado puede tener el horario que quiera y tomarse libre cuando le apetezca, pero luego no puede esperar el mismo éxito que su colega que tiene la consulta abierta ocho horas ininterrumpidas. O por ejemplo, alguien puede estar a régimen y saltárselo cuando quiera, pero luego no puede pedirle cuentas a nadie si no ha adelgazado lo que estaba previsto. Es cierto que no a todos se nos presentan las mismas vicisitudes en la vida, y es cierto que no se eligen las enfermedades, los accidentes, las desgracias. Pero aunque no podamos elegir eso que nos pasa sí podemos elegir cómo vivir eso que nos pasa. Muchas veces, cayendo en comportamientos neuróticos, la gente se pregunta "¿es el momento?", "¿qué elijo?", "¿será lo mejor?" Pero hay que darse cuenta, de que en ocasiones estas preguntas no tienen lugar, que hay veces que queremos elegir cuando la elección ya está hecha. Por ejemplo, un ama de casa, treinta y ocho años, casada y con un hijo, de repente se pregunta "¿pero yo me quería casarme?", "¿quería tener hijos?". Está claro que aunque en su día no se planteara el dilema de casarse o no, sus acciones ahora indican que tomó la decisión. Hasta ver los efectos de nuestra decisión no es posible saber si la elección ha sido acertada. Es por eso que tal vez no exista elección ideal a priori, sino que uno va haciendo y con el paso del tiempo se da cuenta de lo que eligió. A veces la sociedad nos vende que hay que elegir un estilo de vida, darle un sentido, y la gente ante cuestiones como ésta se agobia. Pero como se ha dicho, no se trata tanto de "no sé lo que quiero", como saber leer lo que he hecho hasta ahora para saber qué es lo que me gusta. De todas formas lo que se eligió una vez, no indica que tenga que ser para siempre. Los gustos no siempre son eternos, ni las decisiones son irrevocables. Hay ocasiones en las que no es necesario elegir una cosa u otra, esto o aquello, sino que podemos optar por escoger las dos cosas. Aunque conocemos todas las operaciones matemáticas, para nuestras actuaciones muchas veces sólo utilizamos la resta: si hago esto, no hago lo otro; en lugar de hago esto y aquello otro también. Sumar. Sumar y sumar. Sumar cosas a la vida es más vida.
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