Psicoanalista y Psicologa Malaga

 


LAS VACIONES ROMPEN LO COTIDIANO

"Las vacaciones se parecen al amor: las esperamos con anhelo,
las vivimos con contrariedades y las recordamos con nostalgia"
Anónimo.

 

A cerca de las vacaciones un poeta podría decir así: un tiempo, como otros tantos, de arrojo a lo incierto. Un tiempo como otros tantos perecederos. Así dice el diccionario, vacaciones: suspensión del trabajo o del estudio durante algún tiempo; ocio: omisión total de la actividad, sin fruto ni utilidad.

Para todos los gustos: playa, campo, sofá, salidas imparables, más trabajo, tiempo preparado, tiempo improvisado…Verano, Navidad, Semana Santa…cualquier excusa es válida para unas ansiadas vacaciones ¿o no son tan ansiadas? Llega un periodo estival y no son pocos los qué no saben que hacer. Vacaciones se asocia a felicidad, pero de forma paradojal, muchas veces en estas fechas sobreviene el caos. No todos saben que existe tiempo de trabajo y tiempo de ocio.

Para algunos, conforme van pasando los días de descanso no les gustan tanto como en un primer momento, van aprovechando los días de distinta manera, y muchos acaban con ganas de volver al trabajo. Y no crean que tener tiempo de ocio es sinónimo de libertad. El ocio, en cierta medida genera obligación, por ejemplo la obligación de divertirse.

Otros en cambio si que saben pasarlo bien ¿pero realmente saben divertirse? Menassa nos hace reflexionar: ¿se trata de un ocio elegido, o hablamos de un ocio organizado por el Estado? Fíjense que los ricos tienen un tipo de ocio distinto que los no ricos, que los de veinticinco años tienen un ocio y los de cincuenta otro… esto quiere decir, que muchas veces nos parece extraño que una persona mayor emprenda cosas nuevas o que un rico pueda veranear en el pueblo de su primo.

Podemos preguntarnos cuántos utilizamos las vacaciones para crear, crear no sólo arte sino también nuevos proyectos. Emplear el tiempo en recargar las pilas, regresar con entusiasmo y ganas de implicación. El aparato psíquico no descansa, por eso es mejor tratar de crear nuevas situaciones, y no crear vacío.

De todas formas no hablamos de cosas adecuadas o impropias, sino de cómo pasar nuestro tiempo de descanso. Se trata de una elección. Y está claro que elegir una cosa u otra da resultados distintos. Aunque hablemos de elegir, cuando se trata de ser padres, escritor, pintor…ese ser también se viene de vacaciones.

Anécdota graciosa, a la vez que dramática, es la que le suceden a algunos sujetos: llegan las vacaciones ¡y vaya! Accidente o enfermedad al canto. Podemos leer en la obra de Freud, que un accidente es un modo de resolver una situación que el sujeto no tolera. En relación a ese tema las vacaciones se pueden interpretar como un momento crítico marcado por distintos cambios: socialización, uniones, separaciones… Cada uno afronta las situaciones como puede. Por eso, que no debemos olvidar que existen distintas soluciones, unas mejores que otras, y que hablar siempre es una buena alternativa. Nunca existen vacaciones para el lenguaje.