El discurso del Rey es una película que está estos días en la cartelera. Se sitúa históricamente en el comienzo de la segunda guerra mundial. ¿Cuántas cosas se pueden contar de esta época? Casi tantas como personas. Se puede hablar de la muerte, del dolor de la pérdida, del hambre, del miedo. En este caso, nos hablan de la tartamudez del Rey. Esto quiere decir que hay muchas formas distintas de ver la misma realidad, y por ello distintas posibilidades de vivir.
El protagonista de la película es el Rey Jorge VI de Inglaterra, que tiene que tomar el trono y lidiar con su tartamudez. Más allá de este ejemplo de sangre azul, todos conocemos algún caso en la actualidad, de persona tartamuda. Alrededor del 2% de adultos y 5% de los niños tartamudean. Esto se traduce aproximadamente en 800.000 personas en España.
No se sabe a ciencia cierta cuáles son las causas de la tartamudez. Recientes estudios sugieren que se produce como consecuencia de una interrelación entre factores biológicos-psicológicos y sociales. Desde la perspectiva psicoanalítica, la tartamudez es entendida no como un trastorno funcional del lenguaje, sino como un síntoma.
La tartamudez se inicia generalmente en la infancia. Suele comenzar a presentarse entre los 2 y 5 años. Los niños que sufren enuresis, presentan a menudo alteraciones en el lenguaje, como tartamudez o dislexia y dificultades en el aprendizaje. Algo que tiene que ver con una sobreexcitación, una manifestación de su precoz sexualidad. Desaparece espontáneamente en la mayoría de los casos, ya que responde a una tensión propia de esa edad. Además la sobreprotección, el carácter exigente de los padres, los retrasos en el desarrollo del lenguaje, y un clima de mínimas oportunidades de diálogo en el núcleo familiar pueden desencadenar la tartamudez. Por tanto el tratamiento no se trata sólo de ejercicios, sino de que ese sujeto se cuestione ¿En qué está interesado? ¿Qué acapara su atención? ¿Qué le preocupa? ¿Qué le angustia?
La película nos muestra cómo Jorge VI llega a hacer todo lo que le corresponde en su vida, es una persona muy trabajadora y además pide ayuda. La tartamudez no dominó al Rey. No todos tenemos que subirnos a un trono. Los hay que tienen que casarse, licenciarse, comprometerse con un trabajo o formar una familia. El que quiere puede, y si no sólo, con ayuda.