
¿Son amor y odio dos caras de una misma moneda? ¿Es primero, el amor o el odio? ¿Es el odio lo opuesto al amor? El odio es más antiguo que el amor.
En el texto «pulsión y destinos de pulsión», Freud escribe: «El odio y el amor no han surgido de la disociación de un todo original, sino que tienen diverso origen y han pasado por un desarrollo distinto y particular cada uno»; «El odio es, como relación con el objeto, más antiguo que el amor. Nace de la repulsa primitiva del mundo exterior emisor de estímulos por parte del yo narcisista primitivo.» No lo plantea como una cuestión moral sino para explicar el funcionamiento del aparato psíquico, y poder tratar el sufrimiento humano. En ese mismo texto 1915, también dice que el fin de la pulsión es su satisfacción, «la pulsión ni ama ni odia sólo se satisface«.
Esa pulsión puede tener distintos destinos, el síntoma es uno de ellos, no es el único. Es decir, el psicoanálisis entiende que el síntoma no es un trastorno, es una solución, hay una satisfacción pulsional pero también es una forma de arreglo. La pulsión es un concepto clave, apunta a hacernos cargo de eso que pulsa, de eso que empuja en cada uno de nosotros, diferencia fundamental con otros discursos o disciplinas.
¿Cómo tocar con la palabra lo pulsional? No es fácil, porque a la pulsión no le gusta ninguna renuncia, ni se puede acabar con ella, siempre habrá un resto, pero puede haber un cambio en el destino de la pulsión que influye en el propio destino. Aquello que se satisface de una mala manera para uno, puede quedar articulado a algo más vital.
¿Pulsión, goce? Será Lacan quien diga que el goce es la pulsión satisfaciéndose. (hay soluciones mejores, otros arreglos, a la pulsión no le gusta ninguna renuncia).
Psicóloga Psicoanalista
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Otras colaboraciones: a pie de calle, problemas de pareja, técnicas y pautas