
Felicidad. ¿Qué quiere todo el mundo? Ser feliz. Además hoy en día toma un cariz derecho, incluso de obligación. La palabra disfrutar parece que ha tomado el relevo a la palabra felicidad, hay parece que hay que disfrutar mucho y siempre.
De esto ya habló Freud en su texto El malestar en la cultura en 1929: «¿Qué es lo que los eres humanos mismos dejan discernir por su conducta, como fin y propósito de su vida? ¿Qué es lo que exigen de ella, lo que en ella quieren alcanzar? No es difícil acertar con la respuesta: quieren alcanzar la dicha, conseguir la felicidad y mantenerla.» La noticia reveladora es que «el propósito de que el hombre sea «dichoso» no está contenido en el plan de la «Creación». Lo que en sentido estricto se llama «felicidad» corresponde a la satisfacción más bien repentina de necesidad retenidas, con alto grado de estasis, y por su propia naturaleza sólo es posible como un fenómeno episódico.»
No existe una “garantía” natural de felicidad para el ser humano. La cultura, lejos de asegurarnos bienestar, implica renuncias a los impulsos, al goce inmediato, lo que genera conflicto y malestar estructural. En ese mismo texto habla de tres fuentes del sufrimiento humano: el cuerpo, la naturaleza, y las relaciones con los demás
El fin de compartir esto no es para aguarle la fiesta a a nadie, ni para convertirnos en unos resignados. Es para que tengamos en cuenta que nuestro aparato psíquico es complejo, y son aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de abordar los malestares de la actualidad.
Genoveva Navarro
Psicóloga Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Tel 951 91 81 21
Otras colaboraciones: a pie de calle, problemas de pareja, técnicas y pautas