951918121 info@tudivan.com

Maragall tiene alzheimer

Que Pasqual Maragall tiene Alzheimer es actualidad. Casi 800.000 personas la padecen y parece que esta cifra va en aumento.

Existen varias formas de demencia, siendo la más común la producida por la Enfermedad de Alzheimer. Otras pueden ser, por ejemplo, las demencias vasculares (asociadas a alteraciones circulatorias y ateroesclerosis cerebral), la demencia por la enfermedad de Parkinson, la demencia por alcoholismo crónico, por infección HIV…

El Alzheimer es una demencia progresiva que tiene el déficit de memoria como uno de sus síntomas más tempranos y pronunciados. Por lo general, el paciente empeora progresivamente, mostrando problemas perceptivos, del lenguaje y emocionales a medida que la enfermedad va avanzando.
Actualmente se desconoce con exactitud qué factores ocasionan el desarrollo de la enfermedad. Respecto al tratamiento farmacológico, existen medicamentos que pueden aliviar los síntomas y retardar el desarrollo de la enfermedad.

Todos tenemos olvidos. Pero evidentemente no todo olvido es una demencia, ni Alzheimer. Que no cunda el pánico cuando tenemos algún olvido. Los temores a veces son la expresión de un deseo. Entonces, un temor exagerado a tener Alzheimer u otro tipo de demencia podría ser la expresión de un deseo de enfermar de eso. Y aunque resulte extraño que un humano pueda desearse un mal, sucede. Otra cosa importante a tener en cuenta es que el olvido es un mecanismo psíquico normal, no podemos recordar constantemente todo lo que nos ha sucedido. Como vemos, olvidar es un índice de salud, y además, los olvidos no son al azar, ni siquiera en las demencias, si las estudiamos minuciosamente, uno olvida aquello de lo que nada quiere saber, de lo que no se quiere acordar.

El psicoanálisis ante casos de Alzheimer puede actuar, al menos, desde tres frentes: diagnóstico diferencial, prevención, y tratamiento a familiares. Referente a los cuadros de pérdida de memoria, hay que decir que muchas veces tienen más que ver con una depresión que con una demencia. En cuanto a la prevención del Alzheimer, igual que dice la medicina, hay que mantener una actividad intelectual, tener con quien hablar y tener quien te escuche. Así, estar en análisis, también previene el Alzheimer. A este respecto, el médico y psicoanalista Miguel Oscar Menassa dice que no envejecen las neuronas, sino que lo que envejece es lo que está entre las neuronas, es decir, las relaciones sociales. La inteligencia para el psicoanálisis no es una cualidad del cerebro, sino que depende de las relaciones. Por ejemplo, un importante director de una empresa puede perder toda su inteligencia cuando lo echan del trabajo o lo jubilan, porque pierde el lugar y todas las relaciones que lo hacía inteligente.

Una vez instalado el deterioro, el psicoanálisis ya no puede curar la enfermedad si es un Alzheimer, pero puede contribuir a enlentecer la progresión de la misma, y puede interpretar en el paciente la utilización de la enfermedad, sobre todo en etapas precoces de la misma. En cuanto a los cuidadores, Freud ya estudió el síndrome del enfermero: el hecho de poner todo el interés vital en el cuidado de un enfermo hace que uno se olvide de sí mismo, pero además resulte inevitable desarrollar sentimientos hostiles a la que se cuida, haciéndole responsable de haberme hecho «renunciar a la vida». Eso es muy intolerable para muchos: tener sentimientos hostiles hacia el padre, o hacia la madre, que muchas veces son los familiares afectados. Por eso es fundamental que estas personas tengan un profesional con quien hablar de estas cuestiones, un psicoanalista, porque esos sentimientos reprimidos, a veces conducen incluso al desarrollo de enfermedades.

A Pasqual Maragall le podemos aconsejar, que comience su psicoanálisis ahora que la enfermedad está incipiente.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga

Relato

HOY CENAMOS FUERA

No era el silencio lo que me incomodaba, todo lo contrario, había veces que ese silencio era señal de tranquilidad y bienestar. Aunque tengo que decir, que tengo algunas amigas que utilizan el silencio como venganza, lo utilizan como una especie de castigo hacia el otro, y establecen algo así como una huelga de palabras de varios días, realmente no sé si consiguen algo de esa manera. A mi no me pasa eso, pero me pasa otra cosa con Juan que no puedo explicar. Falta algo y no se lo que es.

Hablamos. Nos contamos las anécdotas del día. Compartimos viajes. Algunos amigos en común. Pero falta algo. Esto me lleva a pensar que para separarse la única justificación es llegar a las manos o los insultos. Mi marido es muy bueno, pero creo eso no es suficiente para que sigamos juntos.

Solemos salir a cenar los sábados los dos solos:
-Está bueno el vino
-No está mal
-¿Te gusta tu plato?
-Le falta sal. Yo conozco la receta, a ver si lo hago y te sorprendo
-Que guapa está hoy nena
-¿Sabes qué me pasó el otro día con un cliente?
-A ver, cuenta

Batallitas del día a día que me gustan mucho pero ahora no me resultan bastante. Cuando salgo a comer fuera además de compartir mesa con Juan, me gusta fijarme en la actitud de las parejas. Las hay que están todo el rato discutiendo, no se ponen de acuerdo ni para elegir la mesa en la que se van a sentar. También hay parejas que casi no intercambian miradas y a penas tres o cuatro frases como si fueran dos desconocidos. Hay otras parejas que están tan encima uno del otro, que todo parece una exageración y que detrás de ese exhibicionismo se esconde otra cosa.

Me gusta mucho observar a los desconocidos. No sé nada de ellos más lo que se ve. Y esa es justo la sensación que tengo con Juan. Tal vez…tal vez conversar un poco más allá de la vida cotidiana me haga sentirlo de otra manera. No es que me haya vuelto trascendental, ni intelectual, ni política, aunque tengo que reconocer que el otro día leí una frase que me impactó: «a un ser que, también, lo aburre una conversación sobre la trascendencia, no le demos más vueltas, no es un ser». Hecho de menos conocer que piensa mi marido sobre algunas cosas, justo para que no sea un desconocido. Quizá yo tampoco sepa como iniciar una conversación así.

A esta altura de nuestra relación, yo sé mejor que piensa el vecino sobre que supone tener hijos, que mi propio marido. Ni si quiera sé si a él le pasa lo mismo.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga

Estoy trabajando

ESTOY TRABAJANDO

Querido hijo:
Hace años, a la hora de cenar, a veces me preguntabas si papá iba a cenar con nosotros. Yo simplemente te decía: «está fuera», o «papá no está». Pensaba que con esa respuesta valía, pero no me daba cuenta de lo que estaba transmitiendo. Tú podías estar pensando que papá no nos quería, que era un vago o un juerguista. Pero papá estaba trabajando, y pagando así la cena que tomábamos tú y yo. A veces yo misma le reprochaba que estaba todo el día fuera, como si estuviera divirtiéndose en lugar de trabajando.

Las mujeres han tenido un tardío acceso al trabajo. Y ahora aún se discute si la mujer tiene dificultades para acceder al mundo laboral. Yo no sé si esa dificultad es real o moral, porque realmente sobre la mujer pesa la tradición de ser ama de casa y la dedicación a la crianza de los hijos. A las mujeres parece que nos genera cierto sentimiento de culpa cuando queremos sumar a estas tareas una vida profesional.

En su día yo me preparé para trabajar, pero no me dediqué a ello: mis prioridades eran otras, como cuidarte a ti. Pero yo recuerdo que me quejaba por la falta de oportunidades para trabajar. Pero, hijo, una mujer no accede a un puesto de trabajo por el mero hecho de estudiar y ser mujer. Tiene que desearlo y poner su energía en ello. No con capricho, sino con verdadero deseo. Yo me quejaba de que no encontraba trabajo, pero ahora puedo reconocer que no hacía nada por conseguirlo.

He aprendido que no se trata de compararme con papá, porque evidentemente hay diferencias, aunque hay quien se empeña en que hombres y mujeres seamos iguales. He leído que cada hombre y cada mujer tiene que alcanzar una posición masculina y una posición femenina. La posición femenina es la posición de la creación y la posición masculina, es la posición de la producción, de la subjetividad y del conocimiento.

Ahora ya eres más mayor y yo estoy trabajando. Sé que cuando no llego a cenar papá te dice que «estoy fuera». No estoy en ningún parque de atracciones. Estoy trabajando porque las tareas a veces se alargan. Llegaré un poco más tarde a casa para darte un beso en la cama.
Tu madre que te quiere.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga

Relato

MIEDO DE MI MUJER

De lo que tengo miedo es de tu miedo
William Sheakspeare

No se cómo me las voy a arreglar. Quiero a puntarme a una liga de fútbol que se juega los lunes y los miércoles, pero cualquiera se lo dice a mi mujer. Ella no puede entender que además de ella también me hacen feliz otras cosas. Parece que cuando uno se casa sólo tiene derecho a trabajo y mujer.

Entre nosotros dos no sólo el deporte es un problema. También la lectura. Si paso una hora leyendo me acusa de que soy muy independiente, que para qué me he casado si no la necesito, ¡Dios mío!

En fin, precisamente, el otro día leyendo a Freud descubrí que susto, miedo y angustia no son lo mismo. La angustia constituye un estado semejante a la expectación del peligro y preparación para el mismo. El miedo en cambio necesita un objeto determinado que nos lo inspire. Y el susto es un estado que nos invade bruscamente cuando se nos presenta un peligro que no esperamos y para el que no estamos preparados: hay un factor sorpresa.

La palabra clave es miedo, miedo a un objeto concreto: mi mujer. Miedo de mi mujer, eso es lo que tengo yo. La verdad, sólo de pensar que tengo que decirle que quiero jugar una liga, me entra malestar. Cualquiera diría que se trata de una leona. Ya me la estoy imaginando: «¿A dónde vas Pepe? Ay que ver, para tus amigos siempre sacas tiempo. No puede ser, tú familia siempre es lo último. Ya no me quieres, prefieres el fútbol antes que nosotros. Así no podemos seguir, ¡yo no soporto esto!, ¡como vengas tardes te vas a encontrar la puerta cerrada!» Y así se pasaría un buen rato y luego al menos un día sin hablarme.

¿Qué hago yo para poder jugar tranquilo? No me queda más remedio, antes que aguantarla prefiero mentir. Ni que estuviera pidiendo algo del otro mundo, ¡qué voy a jugar al fútbol, no a un puticlub! Ya no sé cómo explicarle que hay un tiempo para cada cosa, que no tengo porqué elegir entre el deporte o ella.

Ella sabe que a veces le miento. Lo que no sabe es que casi todas las veces ella me obliga a hacerlo. Esta vez le diré que mi amigo Luis me ha pedido que entrene con él para ayudarle a prepararse su oposición de bombero. Esta es la única forma que tengo de combatir ese miedo que me inspira mi propia mujer.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga

Carta a mi nueva compañera

Querida compañera,

Ayer me dio alegría verte aparecer por clase. La razón es que sin tú saberlo me devolviste a la realidad.

Te explico. Rara vez uno es objetivo consigo mismo, y por lo general no nos damos cuenta de la posición que ocupamos. Es gracias a otros, que podemos ubicarnos. Uno sólo puede ser entre otros, no solo.

Al verte, me di cuenta de que yo ya no era una principiante. Tú estabas anotando los libros que hacían falta para estudiar y yo me acordaba no sólo de que los tenía, sino de que esos libros fueron un regalo de mi madre.

Han pasado 7 años desde que comencé a andar este camino. Las dos hemos llegado hasta aquí de distinta forma y seguramente tú recorrerás el camino de otra manera. Ni mejor ni peor. Lo harás. Y será a tu manera.

Me dio alegría verte, porque me has devuelto a la realidad. Y no por comparación que es el verbo de la envidia, sino sencillamente porque me he dado cuenta del lugar que ocupo. Tengo la humildad para reconocer, que en otra ocasión la llegada de alguien nuevo, lejos de causarme alegría, me hubiese causado, temor, rivalidad, competencia… Sin embargo, ahora en los nuevos, veo una oportunidad para crecer, una oportunidad para saber qué lugar ocupo, una oportunidad para admira el frescor y la energía, la inocencia del que comienza.

Está bien darse cuenta de que existe gente por encima nuestra y también por debajo. Mayores y pequeños. En muchas ocasiones nos cuesta tolerar la existencia de otros, nos creemos los únicos y esa postura nos hace no poder crecer. Mayores de los que poder aprender, y pequeños a los que poder enseñar y que nos hagan mayores a nosotros mismos. Como vemos, no estamos solos: llegamos al mundo y había gente, nos iremos del mundo y seguirá habiendo gente, y el mundo puede ser, por ejemplo tu familia, tu trabajo. Porque hoy, en esta carta, te hablo de lo que me pasó ayer en clase, pero no dudes que esto que he vivido te puede pasar a ti en otras situaciones, porque en casi todos los aspectos de la vida hay alguien que ocupa el lugar de «el nuevo». Puede ocurrir en el trabajo, en una pandilla, un nuevo miembro familiar,

Por unos instantes tengo el gusto de darte las gracias por haber llegado a clase. Un beso y seguimos viéndonos.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga

Femma 2007

Acaba de celebrarse Femma 2007, una feria de empresarias y emprendedoras malagueñas, organizada conjuntamente por el Ayuntamiento y la Diputación de Málaga. Este año, como novedad para mí, he estado, junto con una compañera, como expositora en un stand.

Algunos de los que por allí pasaban, se preguntaban: «Pero, ¿qué ofrecéis?», «el psicoanálisis es muy caro, ¿no?», «y el tratamiento dura mucho, ¿verdad?». Nosotras hemos decidido ofrecer nuestro producto, o mejor dicho nuestros servicios, porque creemos que puede resultar muy interesante casi para cualquier persona: ¿a usted le interesa el amor, el trabajo, el dinero, el sexo, los hijos, el pasado, el futuro…? Entonces le interesa el psicoanálisis, porque el psicoanálisis no sólo es una forma de atender a los problemas de salud mental o la enfermedad, es también una forma de pensar, otra manera de entender y sobre todo de vivir la vida. Por ejemplo, recogiendo una noticia reciente, otra cosa le hubiese pasado a la escudería Mc Laren, si los celos y la envidia los hubiesen pasado por el diván.

Por lo general, la gente suele cuestionarse que la terapia es cara, pero acaso ¿la felicidad y el bienestar tienen precio? La verdad es que si uno consigue seguir adelante con su matrimonio felizmente no tiene precio, o separarse sin tirarse los trastos a la cabeza tampoco tiene precio. O que tu familia deje de ser un ring de combate para que se convierta en un lugar agradable tampoco tiene precio.

Volviendo a la feria, he de considerar interesante Femma tanto para las propias mujeres participantes, como para los asistentes al evento. Por un lado, a las mujeres que hemos participado nos permite establecer contactos y dar a conocer nuestro producto, en mi caso un servicio que está muy mitificado y desconocido a la vez, y en un encuentro de estas características tenemos la posibilidad de hacerlo accesible y cercano. Por otro lado está bien para el público asistente no sólo por que conozcan la red de empresas malagueñas, sino también porque podemos ser un ejemplo para ellos. En el sentido de que la opción empresarial es un camino posible para todos, puesto que las expositoras somos mujeres, algunas jóvenes y otras mayores, y cada una ofrece un producto distinto y hemos llegado a este ámbito por caminos diferentes.

Desde aquí animo a todos, hombres y mujeres, a que si su interés está en trabajar por cuenta propia, pongan ahí su deseo y energía para conseguirlo. Evidentemente trabajar por cuenta propia frente al trabajo por cuenta ajena presenta sus ventajas y desventajas. Pero si uno desea esa labor y le pone trabajo le resultará muy satisfactorio. Por otro lado, esa aparente dificultad que se le presupone a la mujer para lanzarse a la aventura empresarial, responde más a los pre-juicios que tenemos sobre el propio mundo empresarial. Tal vez desmontar esos prejuicios ayudaría a que más mujeres se decidieran por este camino. Una vez que uno toma la decisión, nunca está solo, siempre contamos con la ayuda de algún familiar, amigo, y también apoyo institucional.

No es un camino ni más fácil ni más difícil, si bien es verdad que hay que ponerle trabajo, traducido en tiempo y dedicación. Decidirse por hacer realidad los proyectos, nos aporta otra energía y otra belleza, le da un sentido a la vida, además de la satisfacción y el crecimiento personal que supone e ir resolviendo las cuestiones que supone ser empresario. Desde aquí animo a todos aquellos que tengan proyectos a que los pongan en marcha.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga

 

Relato

ACUSADA

Estoy cansada. Harta de la complejidad de las relaciones. Decepcionada por el funcionamiento de los humanos. Aunque no llego al punto de que se me encolericen los ojos.

Estoy acusada de cambiar de personalidad. Tal acusación me molesta hasta al punto de que a veces quiero aislarme para no oír más veces esa acusación. Estoy exagerando, lo sé, pero como alternativa a ese aislamiento voluntario, y para evitar caer en mi propio despotismo, me voy a dedicar a investigar. Me armaré de argumentos para defenderme y espero que así, el acusador lo tenga en consideración y se dé cuenta de que uno, no es sólo uno, sino muchos.

No he cometido ningún asesinato ante el que tenga que justificarme. Ningún asesinato ni ningún delito de ninguna clase. Se trata de mi madre. Dice que no soy igual en mi casa que con mis amigas. Estaría bueno que ahora mi madre fuese una amiga o que a mis amigas las tomara como una madre.

Sin más dilaciones, para mi tranquilidad y mi salud física y mental, paso a mi defensa teniendo en cuenta que son varias las razones que invitan a pensar que las personas cambian su forma de actuar según dónde, con quién y en qué momento interactúan.

Argumento 1. Somos diferentes con cada persona porque el interlocutor invita a un tipo de comportamiento.

Estoy quiere decir que si estoy con una persona muy liberal, eso me permite a mí actuar más suelta, menos inhibida. Por el contrario, si estoy con una persona muy censuradora, reprimida y con muchos tabúes, eso hará que yo me comporte muy limitada, coartada, hasta remilgada. Con esto justifico que mi variabilidad de carácter o comportamiento, no sólo depende de mí. Además, hacerme conocedora de este argumento, me ha abierto los ojos: tendré que aprender a elegir la compañía que quiero tener para poder comportarme como más me guste.

Argumento 2. Somos diferentes con el tiempo. Con los años se gana experiencia, conocimiento, cambian los gustos, en definitiva con el paso del tiempo uno crece.

Así que cuando mi madre me dice con cierto tonillo rencoroso y algo de reproche, que antes era distinta, parece que lo que quiere es que siempre sea aquella niña dócil y obediente de hace 15 años. Acabo de caer en la cuenta, pareciera que no me deja crecer.

Argumento 3. Somos diferentes en cada situación. No se requiere la misma inteligencia si estás en una reunión de trabajo que si estás con amigos. Tampoco se requiere el mismo afecto ante la pareja, que ante unos desconocidos.

Este tercer argumento me permite ser diferente en mi casa y en el trabajo. Menos mal. Y así, con este trabajo de defensa he conseguido tranquilidad y entiendo que estos cambios no son sólo para mí, sino para todos los mortales, incluido mi acusador.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga

Relato

FIESTA EN INTERIORES
-juicio previo-

Puse un pie adelante, en algún lugar, con el riesgo que eso tiene. Me encontré esta fiesta: caras comunes, gente borracha para poder reírse, conversaciones del pasado, mujeres diciendo que todos los hombres son iguales, silicona, un poco de botox, hombres hablando de lo locas que están la mujeres, y en general lo barato que se compra en Mercadona…¡uf! Poco prometedor ¿verdad? Ahora, con el riesgo asumido, quién es capaz de dar un paso adelante, pero esta vez en firme.

El riesgo que asumo, es anticiparme a todo acontecimiento. Cualquier tiempo de espera, yo lo lleno de sensaciones. Ese es mi fuerte. Tan fuerte que a veces consigo paralizarme. Impregno los espacios de… bueno, de cualquier cosa posible: aburrimiento, repetición, ilusión, perfección, palpitaciones, nerviosismo, paz, lujuria, vergüenza… en definitiva pre-juzgo.

El único servicio que se atreve a cubrir este tipo de riesgos es el psicoanálisis. Si quiero disfrutar de más fiestas que las interiores, tengo que pensar en sacarme un seguro de ese tipo.

Ya se lo puede imaginar cualquiera. Mi especialidad es vivir las fiestas dos semanas antes de ir a la fiesta. También soy especialista en salir con los chicos antes de que sean mis novios, si es que llegan a ser mis novios. Otra especialidad mía es saber qué va a pasar en los cursos a los que nunca llego a inscribirme. En definitiva mi especialidad es adelantarme a todo. Mi madre me dice siempre que si soy la pitonisa Lola.

Para qué negarlo, a mí, Pili, de 33 años, me resulta imposible ir vacía a cada encuentro. Como he dicho antes, yo me encargo, durante las horas previas, ¡qué digo durante días previos!, ¡incluso meses!, de irme cargando de todo tipo juicios. Así no hay quien viva la vida. Además, imagínense lo cansado que es: si la fiesta es el ultimo domingo del mes y yo me pongo a pensar desde el día quince… ¡no hay quien resista tanta juerga! Normal, tanto darle vueltas a la cabeza al final uno acaba mareado, tumbado en el sofá muerto de asco y diciendo: «siempre lo mismo, qué rollo de vida, voy a tener que mudarme de ciudad a ver si vivo cosas nuevas».

Pude vencer a mis pensamientos y finalmente fui a la fiesta. Fui cargadita. Cargadita de mi propia mierda, ni de alcohol ni de drogas. Y claro, no pude saborear la novedad. Indiferente, esa podría ser la palabra más acertada. ¡Cuantas veces imaginé el encuentro y luego fue distinto! Como no podía dejar de comparar lo que estaba ocurriendo con lo que tenía que ocurrir según la fiesta de mi cabeza, no dejaba lugar para disfrutar lo que allí estaba sucediendo realmente.

En lugar de un juicio previo, ¿qué tal si practico un juicio final?

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalisita
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga

Relato

LA CUERDA

La cuerda estaba lo más tensa posible. A punto de partirse. Por un momento parecía que a ella le daba igual lo que estaba defendiendo. Justo entonces sólo ponía sus fuerzas en tirar y tirar más. Si por alguna causa la cuerda cediera, ella se caería y podría lastimarse. Pero ahora eso no importaba, parecía realmente que ella sólo quería ganar.

Ella- ¿Tanto te cuesta ser ordenado?
Él- No sé si me cuesta tanto o no, pero eso es cosa mía.
Ella- ¿Cómo que es cosa tuya? Pero la casa es de los dos, ¿o no?
Él- Qué tendrá que ver eso, ¿acaso no te basta con tener tus cosas ordenadas? Qué interés tienes tú en que todo sea a tu manera.
Ella- Bueno…me da la impresión de que si todo está ordenado es más cómodo y más agradable.
Él- En mi desorden lo encuentro todo, para mí no es un problema. ¿Por qué no te vuelves tú desordenada?
Ella- Es absurdo, ¿a ti no te han educado o qué? En mi casa me han enseñado a ser de esta forma, además todo el mundo lo hace así.
Él- ¡Mentirosa! ¿Todo el mundo quién es?
Ella- Pues mi madre, mi padre, mis hermanas…
Él- O sea que todo el mundo es tu familia ¿no? Estamos listos.

Así podrían escribirse páginas y páginas, todo un libro, hasta toda una vida. Esta discusión es por el orden. Pero generalmente el que encuentra un motivo para discutir encuentra cientos.

Él- Pues ni a tu manera ni a la mía. Inventamos otra.
Ella- ¿Otra manera? …no sé…

En realidad ella sentía que si inventaban otra manera estaba perdiendo, además de que le parece inconcebible otra forma de hacer las cosas.

Ella- A veces no sé cómo puedo querer a alguien que no tenga mi sangre.
Él- Estás loca, eso es lo normal.
Ella- Pues yo no lo veo tan normal. Yo llevo la sangre de mi madre y de mi padre, ellos me han dado la vida, pero tú ¿tú que me has dado? ¿qué nos une? Bueno, eso ahora me da igual. Yo lo que quiero es que todo esté ordenado.
Él- Yo me preocuparía más por las cuestiones que te hacen querer más allá de tu familia. ¿Pero a ti qué te interesa, que la casa esté ordenada o cambiarme a mí por una persona ordenada como tú? Yo a veces no te entiendo, ahora no te gustan cosas que al principio te daban igual.
Ella- No me líes, ¿vas a ordenar o no? Yo así no puedo seguir.

Y se ha dicho antes, parecía que a ella sólo le interesa ganar.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga

Evitar sufrir o ser feliz

Querido,

Que te den un beso todas las noches es fácil. O dicho de otra manera, para que te den un beso todas las noches a algo hay que renunciar, por ejemplo, a la tendencia a ser egoísta, o a la tendencia de creerse perfecto, y además también hay que saber vivir con las diferencias del otro. Digamos que tener pareja tiene un precio. Cuando te hablo de pareja, te estoy hablando también de otras cosas, sea tener unos estudios, tener cierto trabajo, o querer cierto estatus. Cada cosa, en esta vida tiene un coste.

Hay mucha gente que piensa que por si algún día no tiene ese beso, mejor no tenerlo nunca. Y es que para muchos, evitar sufrir, evitar que le hagan daño es su único objetivo. Personas que se olvidan de conseguir placer y lo primero para ellos, es evitar sufrir.

A lo largo de la historia son muchos los métodos que se han utilizado para evitar el sufrimiento. Por ejemplo hay quien se protege de las relaciones humanas y por ello practica un aislamiento voluntario, un alejamiento de los demás. Así nos encontramos gente que no tiene amigos o personas que renuncian a tener pareja porque alguna vez lo pasaron mal.

Hay quien trata hasta de protegerse de sí mismo. Al fin y al cabo es nuestro propio cuerpo el que siente el sufrimiento a través de ciertas disposiciones de nuestro organismo. El método más utilizado para modificar lo que sentimos suelen ser sustancias químicas. Existen ciertas sustancias extrañas al organismo cuya presencia en la sangre o en los tejidos nos proporción directamente sensaciones placenteras, modificando además las condiciones de nuestra sensibilidad, de manera que impide percibir estímulos desagradables.

Estas soluciones químicas producen un placer inmediato y también cierta independencia frente al mundo exterior. El hombre sabe que con esos «quitapenas» siempre podrá escapar al peso de la realidad, refugiándose en un mundo propio que ofrezca mejores condiciones para su sensibilidad.

Ya lo dijo Freud, según lo que hagamos con la realidad tendremos una salud u otra. El neurótico es aquel que conoce la realidad y huye de ella. El psicótico sería el que transforma una realidad que desconoce. Y el sujeto normal es aquel que conoce la realidad, como el neurótico, pero no huye de ella, la transforma, como el psicótico.

De cualquiera de las formas, huir de la realidad no es más que un mecanismo de defensa y siempre, siempre se puede retornar a la salud.

Una vez más, me juego en este beso de despedida, en el sentido de que un día puede que no te lo dé.

 

Genoveva Navarro
Psicologa Psicoanalista
Nº Colegiada AO- 5262
Telf 951 91 81 21
Málaga